domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Que no es el neoliberalismo?

El neoliberalismo, a diferencia del liberalismo tradicional, se basa en supuestas ideas económicas, que después demostraremos que son más falsas que un billete de un euro. El liberalismo clásico del XIX está basado en las ideas políticas de la democracia representativa y de la división de poderes, a las que muchos nos adherimos sin ser, por supuesto, ni liberales ni neoliberales. Lo más importante es destacar que el liberalismo clásico parte de un grupo de ideas políticas que tienen su repercusión en la economía, la no intromisión del Estado en las relaciones económicas entre individuos (y entre estos y las empresas). El liberalismo tradicional dejaba a los pobres desarmados frente a la acción de los más pudientes, que por propia definición, son los que en un contexto de no existencia de reglas, van a obtener el máximo beneficio de su dinero y poder a costa de los demás, especialmente de los más desposeídos. Es la ley de la jungla, comer o ser comido, el darwinismo social.

Así pues, el liberalismo clásico o tradicional, el de toda la vida, pretende (o pretendía) conseguir un marco en el que el hombre es un lobo para el hombre (para otro hombre). Es la fagocitación del hombre por el hombre. Parte de la idea del homo oeconomicus, un modelo (mejor deberíamos decir de un ficticio o supuesto hombre económico racional). El concepto nace de John Stuart Mill, aunque el término no es de él, sino de sus críticos. En definitiva, Mill inventó el concepto y sus críticos lo bautizaron. El homo oeconomicus es:

«un ser que, inevitablemente, hace aquello con lo cual puede obtener la mayor cantidad de cosas necesarias, comodidades y lujos, con la menor cantidad de trabajo y abnegación física con las que éstas se pueden obtener.» (J. S. Mill, Essays on Some Unsettled Questions of Political Economy, octubre de 1838).

El liberalismo económico pronto se desarrolló en base a modelos matemáticos en un intento de dar una respetabilidad científica a las ideas liberales: Francis Edgeworth, William Stanley Jevons, Leon Walras y Wilfredo Pareto en el siglo XIX o entre ambos siglos; y Lionel Robbins en el siglo XX. Así nacieron términos teórico-matemáticos como el de la eficiencia de Pareto, la distribución de Pareto, la curva de indiferencia, la teoría de la elección racional, la utilidad marginal, la curva de indiferencia y la Caja de Edgeworth, con los que se continúa castigando a los estudiantes de economía a pesar de que son totalmente inútiles.

Pero todo esto carece de importancia. Solo pretendo hacer notar al lector que hubo mucho esfuerzo de mucha gente para desarrollar un montón de teorías perfectamente inútiles porque se basa en principios erróneos. El principal principio equivocado es el de considerar al ser humano como profundamente egoísta. No es sólo que en este concepto no entre personas como Teresa de Calcuta, los ecologistas o verdes, las ONGs o mucha gente que pierde su tiempo en Internet colaborando los unos con los otros en proyectos como Wikipedia o Project Gutenberg, sino que además el hombre común, es decir, todos nosotros, no nos comportamos como ese ser profundamente egoísta que se supone que somos.

Ahora voy a contar una anécdota: en una cooperativa vinícola española había un miembro propietario, como los demás, de una pequeña parcela sembrada de vides. El hombre era muy tacaño, y pretendía engañar a la cooperativa descargando en los depósitos de la misma las uvas con piedrecitas y demás, con el racional intento de engañar a sus socios cooperativistas. Siempre se le advertía, se le descontaba no tan solo una proporción del peso de la uva sino que además se le descontaba el coste del trabajo de separar unas partes de las otras. Tengo que advertir que al cosechar la uva siempre tiene residuos, pero son vegetales, es decir, el material vegetal que forma parte de los racimos de uva. Pero este hombre añadía piedrecitas. Después de varios años de comportarse de esta manera, la junta de la cooperativa decidió expulsarlo. Y a partir de entonces tuvo que vender sus uvas, ya sin piedrecitas, a una lejana empresa vinícola a un precio inferior al que obtenía.

Imagínese que usted es varón, hijo único, tiene 20 años, estudia en una de las universidades privadas más caras, sus padres son millonarios, y que de repente sus padres fallecen en un accidente. Ustde de pequeño fue mimado y consentido hasta los extremos más increíbles, y ahora usted se encuentra con 100 millones de dólares y sin nadie que le coarte. Usted se dedica a malgastar su dinero heredado en juergas, francachelas y jolgorios varios, y al cabo de 5 años, está usted arruinado. ¿Tiene algo de racional este comportamiento?

Usted ahora nació en una familia pobre. Desde pequeño se dedicó a trabajar a la par que estudiaba, y a pesar de esa doble jornada, era el primero en la escuela y sus profesores y maestros le alababan. Los fines de semana ayudaba a su familia a vender flores o frutas o cualquier otra cosa. Con mucho sacrificio y ahorro, consigue una carrera, decide montar una empresa, a la que usted dedica todos su tiempo. Consigue casarse con una pareja con una historia similar y juntos llegan a la ancianidad con un patrimonio de 100 millones de dólares. Pero usted se esfuerza en apagar la luz, la calefacción o el aire acondicionado cuando abandona una habitación quedando vacía. O pelea con la servidumbre porque tiran el pan duro a la basura porque usted de joven se lo comía. ¿Tiene algo de racional este comportamiento?

El liberalismo clásico tenía muchas teorías económicas, equivocadas o no. Pero el neoliberalismo no tiene una teoría económica, errónea o certera. Carece de ella.

PD: bajo el término liberalismo económico hemos agrupado al menos tres escuelas del análisis económico como la escuela clásica, la escuela neoclásica y la escuela austríaca. Las tres escuelas abarcan desde el último cuarto del siglo XVIII hasta el primer tercio del siglo XX, por lo tanto lago más de siglo y medio.

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