¿Cuantas veces has ido a un bar y has pedido una Coca-cola y te han dicho que solo venden Pepsi? No muchas porque pocos son los establecimientos de hostelería que no venden el primer producto. Pero si alguna vez te ha pasado y lo recuerdas comprenderás lo que he dicho. ¿Sabías que el perfume, el líquido en sí, apenas representa un 10 ó un 15% del valor del producto en el comercio y que el resto son gastos de publicidad, de envase más los inevitables gastos de transporte y de comercialización? ¿Sabías que la inmensa mayoría de los productos vegetales (flores) con que se elaboran los perfumes son recolectados por niños esclavos en el tercer mundo, por el simple hecho de que al ser más bajos ni siquiera tienen que agacharse?
Durante la mayor parte del siglo XIX los productos se vendían sin publicidad y apenas se gastaba nada en el envase. Los cigarrillos se vendían, la mayoría, sin empaquetar, y cuando lo estaban, en el paquete solo figuraba la marca impresas en letras negras sobre fondo blanco. Hoy miras un paquete de cigarrillos y tiene colores atractivos y diseños más o menos bonitos. En el 19 solo figuraba el nombre de la marca escrito en blanco y negro sobre fondo blanco. ¿Te puedes imaginar hoy un paquete así? ¿Lo comprarías? Pues los colorines y dibujitos los pagas tu y no añaden nada nuevo al producto. Cuando acabas el paquete de cigarrillos lo tiras a la basura. Ese mayor coste de impresión del paquete corre a tu cargo y cuenta. Es evidente que tu pagas ese mayor coste, pero además pagas un precio mayor por el cigarrillo mismo. Como con la publicidad y el mayor coste del paquete consiguen fragmentar el enorme mercado de los cigarrillos de un país en varios mercados más pequeños, la ley de la competencia perfecta ya no rige, o al menos no rige con tanta rigidez como en los mercados del trigo (o del arroz). Ahora piensa cuantas marcas de cigarrillos hay en tu país. ¿Una docena? ¿Una veintena? ¿Cuantos paquetes se venden diariamente en tu país? Imaginemos que el tuyo es un país grande, me refiero con muchos habitantes y de buena salud económica. Imaginemos que se venden un millón de paquetes distintos y que hay solo diez marcas. ¿Por que piensas que solo hay diez marcas y no cien? Por los gastos de diferenciación de la marca, es decir, publicidad y de envase? Si todos los paquetes de cigarrillos fueran impresos en letras negras sobre fondo blanco, seguramente habrían cien productores en vez de diez. El precio bajaría, el consumidor se beneficiaría y las empresas ganarían menos por dos motivos: se repartirían el mercado entre cien en vez de entre diez, y además tendrían menos margen de beneficios por cada unidad vendida.
Las compañías del tabaco cada vez introducen más aditivos a sus productos para hacerlo más aditivo o eliminar algunas de sus molestias, como por ejempolo, hacer que el humo sea menos molesto a los ojos. Muchos de estos aditivos son más perjudiciales que la nicotina o el alquitrán mismo.
Ahora pensemos en el mercado de los yogures. Los que tenemos una cierta edad recordamos que los yogures en nuestra niñez empezaron a venderse en las farmacias. Después pasaron a venderse en los comercios y bajó bastante el precio y aumentó la oferta. Pero en España prácticamente solo había una marca: Danone. Fueron pasando las décadas y en los 90 empezaron las marcas blancas. Estas marcas blancas tienen la marca del establecimiento que los vende. Las grandes cadenas de hipermercados y supermercados trataban de obtener el precio más barato. Entonces algún directivo tuvo la idea de la marca blanca. Encargó a alguna fábrica de yogures en dificultades económicas o de pequeño tamaño (casi viene a ser lo mismo) una cantidad enorme de yogures y le impuso el precio. Si antes compraba a Danone cada yogur a una unidad monetaria (un euro, un dolar, un yen, un peso), le compró a la marca desconocida un millón de yogures a 0,80 u.m. por unidad. Carrefour (supongamos que se trata de esa cadena de hipermercados) vendía en sus establecimientos los yogures de Danone y, al lado, los de la marca blanca, en este caso, Carrefour. Esto se llama monopsonio, y es el envés del monopolio. ¿Cual es la respuesta esperable de Danone? Diferenciarse de la marca blanca Carrefour. Lo normal es que Carrefour pidiera a esa fábrica desconocida un millón de envases de yogur natural, o si acaso, un tercio de natural, otro tercio de fresa y otro de vainilla, los sabores más vendidos. Entonces Danone saca yogures sabor a mango, maracuyá, fruta de la pasión, etc. Cuanto más exótico mejor. Y yogures de fresas pero con trozos naturales de frutas. Nuevamente se trata de fragmentar el mercado para alejarse de la competencia perfecta y poder obtener precios más altos y beneficios mayores.
Durante la mayor parte del siglo XIX los productos se vendían sin publicidad y apenas se gastaba nada en el envase. Los cigarrillos se vendían, la mayoría, sin empaquetar, y cuando lo estaban, en el paquete solo figuraba la marca impresas en letras negras sobre fondo blanco. Hoy miras un paquete de cigarrillos y tiene colores atractivos y diseños más o menos bonitos. En el 19 solo figuraba el nombre de la marca escrito en blanco y negro sobre fondo blanco. ¿Te puedes imaginar hoy un paquete así? ¿Lo comprarías? Pues los colorines y dibujitos los pagas tu y no añaden nada nuevo al producto. Cuando acabas el paquete de cigarrillos lo tiras a la basura. Ese mayor coste de impresión del paquete corre a tu cargo y cuenta. Es evidente que tu pagas ese mayor coste, pero además pagas un precio mayor por el cigarrillo mismo. Como con la publicidad y el mayor coste del paquete consiguen fragmentar el enorme mercado de los cigarrillos de un país en varios mercados más pequeños, la ley de la competencia perfecta ya no rige, o al menos no rige con tanta rigidez como en los mercados del trigo (o del arroz). Ahora piensa cuantas marcas de cigarrillos hay en tu país. ¿Una docena? ¿Una veintena? ¿Cuantos paquetes se venden diariamente en tu país? Imaginemos que el tuyo es un país grande, me refiero con muchos habitantes y de buena salud económica. Imaginemos que se venden un millón de paquetes distintos y que hay solo diez marcas. ¿Por que piensas que solo hay diez marcas y no cien? Por los gastos de diferenciación de la marca, es decir, publicidad y de envase? Si todos los paquetes de cigarrillos fueran impresos en letras negras sobre fondo blanco, seguramente habrían cien productores en vez de diez. El precio bajaría, el consumidor se beneficiaría y las empresas ganarían menos por dos motivos: se repartirían el mercado entre cien en vez de entre diez, y además tendrían menos margen de beneficios por cada unidad vendida.
Las compañías del tabaco cada vez introducen más aditivos a sus productos para hacerlo más aditivo o eliminar algunas de sus molestias, como por ejempolo, hacer que el humo sea menos molesto a los ojos. Muchos de estos aditivos son más perjudiciales que la nicotina o el alquitrán mismo.
Ahora pensemos en el mercado de los yogures. Los que tenemos una cierta edad recordamos que los yogures en nuestra niñez empezaron a venderse en las farmacias. Después pasaron a venderse en los comercios y bajó bastante el precio y aumentó la oferta. Pero en España prácticamente solo había una marca: Danone. Fueron pasando las décadas y en los 90 empezaron las marcas blancas. Estas marcas blancas tienen la marca del establecimiento que los vende. Las grandes cadenas de hipermercados y supermercados trataban de obtener el precio más barato. Entonces algún directivo tuvo la idea de la marca blanca. Encargó a alguna fábrica de yogures en dificultades económicas o de pequeño tamaño (casi viene a ser lo mismo) una cantidad enorme de yogures y le impuso el precio. Si antes compraba a Danone cada yogur a una unidad monetaria (un euro, un dolar, un yen, un peso), le compró a la marca desconocida un millón de yogures a 0,80 u.m. por unidad. Carrefour (supongamos que se trata de esa cadena de hipermercados) vendía en sus establecimientos los yogures de Danone y, al lado, los de la marca blanca, en este caso, Carrefour. Esto se llama monopsonio, y es el envés del monopolio. ¿Cual es la respuesta esperable de Danone? Diferenciarse de la marca blanca Carrefour. Lo normal es que Carrefour pidiera a esa fábrica desconocida un millón de envases de yogur natural, o si acaso, un tercio de natural, otro tercio de fresa y otro de vainilla, los sabores más vendidos. Entonces Danone saca yogures sabor a mango, maracuyá, fruta de la pasión, etc. Cuanto más exótico mejor. Y yogures de fresas pero con trozos naturales de frutas. Nuevamente se trata de fragmentar el mercado para alejarse de la competencia perfecta y poder obtener precios más altos y beneficios mayores.
EL PETRÓLEO Y ROCKEFELLER
Hablemos de los Rockefeller. John Davison Rockefeller (1839 - 1937) entró a trabajar en 1855 cuando tenía dieciseis, como asistente de un contable, y enseguida se interesó por los costes de trsnporte, lo que le llevaría a hacerse millonario. Después de comerciar con café y hacer algún dinerillo, se instaló en Cleveland (Pennsylvania). Se dió cuenta de que el aceite de ballena era cada vez más escaso y caro y que las clases populares no podían comprarlo para iluminación, así que compró un pozo petrolífero. Empezó a vender el petróleo más barato que sus rivales, y consiguió que sus competidores bajaran el precio. Rockefeller perdía dinero, pero él ya era rico, y sus adversarios, no tan ricos como él, se arruinaron. Rockefeller compró a precio de risa todas las empresas de sus ex adversarios y se convirtió en el único petrolero de Pennsylvania. Este fue su primer monopolio, aunque fue solo un monopolio local. Impuso el precio que quiso, y consiguió no solo recuperarse de las pérdidas, sino multiplicarlas varias veces en beneficios.
Pero pronto se dio cuenta de que el negocio no estaba en la extracción de petróleo sino en la refinerías y la comercialización del aceite para iluminación. Entonces el negocio de las refinerías estaba en su infancia. En 1862 llegó el ferrocarril a Cleveland. esta era entonces la ciudad más industrial y dinámica de los Estados Unidos. Ese mismo año pasó a ser socio de una refinería, la Clark & Andrews. Enseguida compró la parte de Clark por 72.500 dólares y quedaron dos socios: Andrews y Rockefeller. Fue el día que determinó su carrera, como él dijo. Producía 500 barriles al día y ganó un millón de US$ el primer año y el doble el segundo. Estableció junto a un socio otra refinería (1963). Con esta compra estaba muy bien posicionado para aprovechar la prosperidad de la posguerra (Guerra Civil). La economía estadounidense se expandió hacia el oeste, usando el ferrocarril como medio de transporte. Pero también el tren conectaba Cleveland con Nueva York e invirtió mucho dinero en conquistar ese mercado. Pidió prestado grandes cantidades de dinero, reinvirtió los beneficios, se adpató rápidamente a los cambiantes mercados y envió observadores a rastrear la expansión de otras industrias.
En 1866 su hermano William construyó otra refinería en Cleveland y compartió la inversión con su hermano John. Al año siguiente (1867) admitió un tercer socio y la firma se llamó Rockefeller, andrews & Flagler. Al año siguiente (1868) poseía la refinería más grande del mundo y estableció un comercio subsidiario en Nueva York. En ese mismo año la compañía citada se convirtió en el refinador más grande del mundo. Se confabuló secretamente con la Pennsylvania Railroad (Ferrocarril de Pennsylvania) para que transportara su petróleo a precios preferenciales.
Para el momento de John Davison Rockefeller se decía que sólo tenía que mostrarles a sus competidores su cartera de inversiones y propiedades, para que estos decidieran vederle o negociar con él, de lo contrario podían estar seguro que Rockefeller se encargaría de quebrarlos y llevarlos a la bancarrota,después de todo, él dejaba muy en claro su visión con la frase:
Ya desde entonces, Rockefeller mostraba su mentalidad de hombre de negocios depredador, buscando a toda costa la expansión de sus empresas, el aumento de sus inversiones y la eliminación progresiva de la competencia a toda costa. El astuto e inteligente empesario haría en el futuro muchas, maniobras que reflejarían su visión y en más de una ocasión demostraría su efectividad a la hora de sobreponerse a los demás. En la práctica, lo que hacía era dar a elegir a sus competidores: o asociarse con él, aportando a la compañía sus inversones fabriles, o amenazarlos con llevarlos a la quiebra.
La Standard Oil fue la mayor empresa productora, transportadora, refinadora y vendedora de pretólero y productos derivados. Fue establecida en Ohio en 1870 y pronto se convirtió en la empresa multinacional más grande del mundo hasta que en 1911 fue obligada a desmembrarse por la suprema corte de los EEUU. John D. Rockefeller fue su fundador, su director y su mayor accionista. A medida que creció exponencialmente y fue comprometiéndose en las estrategias monopolísticas de negocios, que eran legales pero llevó a muchas pequeñas y medianas empresas a desaparecer o integrarse, La Standad Oil fue cada vez más criticada por el público, a la par que hizo de Rockefeller el hombre más rico del mundo. Usando técnicas altamente competitivas pero muy criticadas, la Standard absorvió o destruyó a muchos de sus competidores en Cleveland en menos de dos meses en 1872 y posteriormente en todo el noroeste de los EEUU. En 1882 los accionistas combinaron sus compañías dispersas por 12 estados de los EEUU, bajo un solo grupo de trust. Mediante un acuerdo secreto, los 37 accionistas de entonces transmitieron sus acciones en confianza a 9 síndicos. Esta forma de actuar probó ser tan exitosa que otras gigantescas empresas la adoptaron más tarde.
Pero pronto se dio cuenta de que el negocio no estaba en la extracción de petróleo sino en la refinerías y la comercialización del aceite para iluminación. Entonces el negocio de las refinerías estaba en su infancia. En 1862 llegó el ferrocarril a Cleveland. esta era entonces la ciudad más industrial y dinámica de los Estados Unidos. Ese mismo año pasó a ser socio de una refinería, la Clark & Andrews. Enseguida compró la parte de Clark por 72.500 dólares y quedaron dos socios: Andrews y Rockefeller. Fue el día que determinó su carrera, como él dijo. Producía 500 barriles al día y ganó un millón de US$ el primer año y el doble el segundo. Estableció junto a un socio otra refinería (1963). Con esta compra estaba muy bien posicionado para aprovechar la prosperidad de la posguerra (Guerra Civil). La economía estadounidense se expandió hacia el oeste, usando el ferrocarril como medio de transporte. Pero también el tren conectaba Cleveland con Nueva York e invirtió mucho dinero en conquistar ese mercado. Pidió prestado grandes cantidades de dinero, reinvirtió los beneficios, se adpató rápidamente a los cambiantes mercados y envió observadores a rastrear la expansión de otras industrias.
En 1866 su hermano William construyó otra refinería en Cleveland y compartió la inversión con su hermano John. Al año siguiente (1867) admitió un tercer socio y la firma se llamó Rockefeller, andrews & Flagler. Al año siguiente (1868) poseía la refinería más grande del mundo y estableció un comercio subsidiario en Nueva York. En ese mismo año la compañía citada se convirtió en el refinador más grande del mundo. Se confabuló secretamente con la Pennsylvania Railroad (Ferrocarril de Pennsylvania) para que transportara su petróleo a precios preferenciales.
Para el momento de John Davison Rockefeller se decía que sólo tenía que mostrarles a sus competidores su cartera de inversiones y propiedades, para que estos decidieran vederle o negociar con él, de lo contrario podían estar seguro que Rockefeller se encargaría de quebrarlos y llevarlos a la bancarrota,después de todo, él dejaba muy en claro su visión con la frase:
"La competencia es un pecado, por eso procedemos a eliminarla"
Ya desde entonces, Rockefeller mostraba su mentalidad de hombre de negocios depredador, buscando a toda costa la expansión de sus empresas, el aumento de sus inversiones y la eliminación progresiva de la competencia a toda costa. El astuto e inteligente empesario haría en el futuro muchas, maniobras que reflejarían su visión y en más de una ocasión demostraría su efectividad a la hora de sobreponerse a los demás. En la práctica, lo que hacía era dar a elegir a sus competidores: o asociarse con él, aportando a la compañía sus inversones fabriles, o amenazarlos con llevarlos a la quiebra.
La Standard Oil fue la mayor empresa productora, transportadora, refinadora y vendedora de pretólero y productos derivados. Fue establecida en Ohio en 1870 y pronto se convirtió en la empresa multinacional más grande del mundo hasta que en 1911 fue obligada a desmembrarse por la suprema corte de los EEUU. John D. Rockefeller fue su fundador, su director y su mayor accionista. A medida que creció exponencialmente y fue comprometiéndose en las estrategias monopolísticas de negocios, que eran legales pero llevó a muchas pequeñas y medianas empresas a desaparecer o integrarse, La Standad Oil fue cada vez más criticada por el público, a la par que hizo de Rockefeller el hombre más rico del mundo. Usando técnicas altamente competitivas pero muy criticadas, la Standard absorvió o destruyó a muchos de sus competidores en Cleveland en menos de dos meses en 1872 y posteriormente en todo el noroeste de los EEUU. En 1882 los accionistas combinaron sus compañías dispersas por 12 estados de los EEUU, bajo un solo grupo de trust. Mediante un acuerdo secreto, los 37 accionistas de entonces transmitieron sus acciones en confianza a 9 síndicos. Esta forma de actuar probó ser tan exitosa que otras gigantescas empresas la adoptaron más tarde.
EL CAFÉ
El café es la segunda mercancía comercializada en el mundo, tras el petróleo. Se estima en 125 millones el número de personas que vive del cultivo del café, incluyendo 25 millones de pequeños productores. El 90% de ellos está en países eufemísticamente llamados, en vías de desarrollo. Cada año se beben 400.000 millones de tazas de café, y es la segunda mercancía más comercializada a nivel internacional en el mundo tras el petróleo. Por tanto, en juego hay muchos intereses económicos y sociales extremadamente importantes.Desde mediados de los años 90, por la entrada de Tailandia en la producción de café (este país tiene grandes facilidades para producir café a precios muy competitivos), el precio del café en origen (el que le pagan al agricultor) bajó. El precio en los 70 y en los 80 era superios a un dólar la libra (según un acuerdo internacional del café se fijó un precio mínimo de 1,29 dólares por libra, pero llegó a alcanzar los 1,34 dólares la libra), pero el precio bajó durante los 90 con la entrada de Tailandia al mercado (hoy es el segundo productor del mundo, tras Brasil y por delante de Colombia) y alcanzó un mínimo de 44,17 centavos de dólar la libra y permaneció en ese nivel hasta 2004. ¿Creerá usted que el precio al consumidor final en los países desarrollados no bajó en la práctica? Apenas se movió a la baja.
La industria torrefactora mundial la constituyen alrededor de 129 empresas, 12 de las cuales prácticamente conforman "la gran industria" y manejan casi el 85% de la producción destinada al consumo interno. Hay que tener en cuenta que el cultivo del café en Vietnam no es realmente tradicional (en 1987 estaba en la 31ª posición mundial), los vietnamitas son sólo productores. El acceso a esta posición de primer productor de robusta es en realidad el resultado de una voluntad política, fomentado por el Banco Mundial. La llegada extremadamente agresiva de Vietnam al mercado del café combinada con la enorme extensión del cultivo en Brasil son las dos principales razones alegadas para explicar la caída del curso a mediados de los años 90. El descenso de los precios cesó desde 2004. Las dos razones alegadas son el aumento del consumo en China y en Rusia, por una parte, y una reducción de la producción mundial por otra. Este aumento de precios permite ahora a los pequeños productores vivir del producto de la venta de su cosecha.
La industria torrefactora mundial la constituyen alrededor de 129 empresas, 12 de las cuales prácticamente conforman "la gran industria" y manejan casi el 85% de la producción destinada al consumo interno. Hay que tener en cuenta que el cultivo del café en Vietnam no es realmente tradicional (en 1987 estaba en la 31ª posición mundial), los vietnamitas son sólo productores. El acceso a esta posición de primer productor de robusta es en realidad el resultado de una voluntad política, fomentado por el Banco Mundial. La llegada extremadamente agresiva de Vietnam al mercado del café combinada con la enorme extensión del cultivo en Brasil son las dos principales razones alegadas para explicar la caída del curso a mediados de los años 90. El descenso de los precios cesó desde 2004. Las dos razones alegadas son el aumento del consumo en China y en Rusia, por una parte, y una reducción de la producción mundial por otra. Este aumento de precios permite ahora a los pequeños productores vivir del producto de la venta de su cosecha.

